Tuesday, March 21, 2006

Cuando el día tiene 32 horas.

El Domingo, como cualquier otro, fuimos a hacer lo que la mayoría de la gente hace: visitar a sus queridísimas abuelitas. Platican con ellas, juegan o tal vez cocinan, como con mi abuelita paterna. Pero mi abuelita materna es diferente, ella no habla, no se mueve ni puede masticar. Te sigue solamente con la mirada y los músculos se le contrajeron lo cual la dejaron en una posición que cualquiera que la intente quedaría muy adolorido pero que ella, sin quererlo, quedó así y aún así no se queja.
8 años atrás nos ganaba a todos en vencidas, hacía un mole increíble, nos cargaba a todos mis primos y yo, jugaba con nosotros en el parque y nos cantaba. Mi abuelito empezó a mostrar signos de cáncer y fué tratado con quimioterapia que lo dejaba tan cansado por la cantidad de glóbulos rojos que perdía y la comida que devolvía. Los médicos le prohibieron que manejara y aún así los Domingos llegaba, saltaba la puerta de atrás y nos gritaba por la ventana de el cuarto de mi bro y el mío para desayunar con nosotros hot cakes y jugar sumbarino conmigo. Hasta que un día ya no vino, murió dormido y fué cuando mi abuelita enfermó también.
El primer año perdió el oído, el segundo perdió la orientación, el tercero perdió la memoria, el cuarto no podía ser independiente, el quinto gracias a Dios se salvó de la muerte, el sexto no puede masticar, hablar o siquiera expresarse y éste es el séptimo año.
Mi abuelita padece de una enfermedad llamada Alzhemier y es muy probable que muchas de sus abuelitas o abuelitos la padecen. Si todavía es tiempo de tratar esa enfermedad, no duden en consultar un médico. El Alzheimer hace que el díatenga 32 horas y hace que sus vítimas olviden todo, incluso respirar.
Quieran mucho a sus abuelitas y cuídenlas.
Gracias.
Q.E.P.D. la abuelita de Carlos M.

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