Heme aquí de nuevo sentado frente a la computadora en una de esas noches raras que no tienes nada que hacer. Estaba yo tratando de encontrarle algún error al mismísimo Einstein cuando recordé las efemérides de esta semana.
Gluglunes. 7:00 de la mañana, Dabdu, sabiendo que es San Lunes, me habla a la casa un minuto antes de salir para recordarme que teníamos que exponer clase, lo cual agradezco mucho su gran tino. Para empezar el día con pie derecho se me olvidaron las dos únicas tareas y una de ellas se pudo rescatar, pero cuál no fué mi sorpresa al saber que, inusualmente, el Profesor de Química recogería la tarea del libro. (Cabe mencionar que generalmente no las recoge en la mañana y tienes todas las clases hasta su hora para hacerla, pero ése día yo creo que se levantó con ánimos de fregar a sus inocentes alumnos) No hubo otra salida más que esperar misericordia del químico y de la existencia de un Dios bondadoso. Pero en fin, mi compañero (Dabdu) y yo teníamos que dar clase, pero gracias a un sermón de 45 minutos y un quiz inesperado hicieron que nuestra venida al Liceo con ropa formal fuera completamente inútil. De igual manera el Lunes era Lunes y no tenía por qué cambiar, así que el día transcurrió lentamente.
Martes, cruda. 7:13 de la mañana, por la cara de susto que le vi al tipo en el espejo asumí que mi despertador necesitaba pilas nuevas y de igual manera se despertó mi queridísimo padre. Despúes de un desayuno drive-in, llegué al Colegio y como suele suceder, me encontré al profesor que Dios quiera nunca hubiera existido (MERCADO) y me recordó que la entrada es a las 7:20, por lo que tuvimos una pequeña discusión pero al final quedó claro que sería la última vez, aunque eso le dije la semana pasada que sucedió lo mismo. Día normal, compu, antro, español, física, historia e inglés, pero para historia había algo especial: fué mi turno de exponer clase. Nos encontramos en la segunda guerra mundial, frente a un tal Hitler. En realidad no me puedo expresar a través de este medio para decir lo que pienso sobre ese... bueno ustedes saben. Más aún cuando mi tema fué investigar hacerca de los experimentos médicos y químicos hechos a los judíos. Se necesita tener un estómago y nervios de acero para saber lo que les hacían, así como ver ésas imágenes. Mi clase fué todo un éxito pero gracias a que el profesor me estuvo interrumpiendo (Mis respetos al Profesor Raúl Garza) con datos interesantes, me impidió terminarla, así que tendré que terminarla el Jueves. Por la tarde el entrenamiento de arco no estuvo nada mal.
Miércolitros. Felicidades!!! un O en la tarea del libro. Qué buena manera de empezar el día con química. Pero bueno, teníamos que exponer clase y así fué. Dabdu dictando y yo escribiendo unas cosas en el pizarrón, luego ambos explicamos nuestras partes y finalmente un trabajo. El Doctor Payaso de biología vino con muchos ánimos y malos rebanes como suele suceder. Un quiz de español seguido de la imposición de la ceniza hicieron de este día algo especial. Me pregunto cómo le hace el profesor de mate para que los minutos de hagan horas en su clase y finalmente tocó francés, en la que orgullosamente empezé una guerra de bolas de papel, lo cual fué justo y necesario después de una clase de mate con Valentín. Me recogieron a las 3 de la tarde, algo que sucede cada año bisiesto y se me hizo rarísimo, la razón fué una consulta de mi mamá que exedió su límite de tiempo.
El futuro gracias a Dios no se ha escrito pero el Juevebes habrá vela en sillares, y como todos los jueves primeros de mes me quedaré ahí la noche.
El beviernes es fin de semana que, como lo dije antes, vivimos para el fin de semana.
Gracias.